Los padres primerizos no terminan el café. Este los ayuda a hacerlo.
Hay un fenómeno universal en los primeros meses de paternidad que nadie menciona en los libros: el café recalentado. Te preparas un café, el bebé llora, lo dejas, lo recoges, se ha enfriado. Lo calientas otra vez, llega una visita, lo dejas, se ha enfriado otra vez. Lo metes al micro por tercera vez y ya ni sabe a nada. Esto ocurre todos los días durante meses.
El Stanley Quencher mantiene el café caliente hasta 6 horas. No templado: caliente. La doble pared de acero inoxidable crea un vacío que aísla el contenido de la temperatura exterior. Lo preparas por la mañana y está a buena temperatura incluso después de dos horas de paseo con el carrito, una toma, un cambio de pañal y la visita de los abuelos.
"Recalentar el café tres veces al día porque no encuentras el momento de tomártelo es una constante siendo padre. Con esto el café sigue caliente cuando por fin puedes beberlo."